dimarts, 11 de de febrer de 2020
Diari Maresme | Independent i Comarcal

Servicios sociales

Margarita Alonso Guevara | Barcelona

Estudiando y practicando magisterio, como observadora
y estudiosa del ámbito educativo, extraigo algunas ideas que al mismo tiempo
pienso que se pueden aplicar en las leyes de los servicios sociales o en el
sistema de bienestar social. En primera instancia cuando un ciudadano, una
persona, tiene dificultades para seguir el ritmo común de la sociedad, no es
porque carezca de posibilidades, ni de capacidades, sino que,  acostumbra a ser porque sus intereses no son
los marcados y seguidos por el estatuto correspondiente.

Todos tenemos una "mochila" llena de experiencias,
conocimientos y expectativas, un niño de tres años, otro de once, y una persona
de cincuenta años también. Sin embargo, esta "mochila" sólo se abre en la
preescolaridad. A partir de la escolaridad se confunde al ciudadano haciéndole
creer que ser autónomos o independientes es seguir unas directrices
determinadas, acotándoles curso tras curso sus intereses más personales, y lo
que es peor, la voluntad de vivir en igualdad de oportunidades.


Si las leyes de los servicios sociales y el sistema
de bienestar social se hubieran preocupado, de verdad, de abrir nuestras
"mochilas", en vez de recoger nuestras imposibilidades, hoy, centenares de
personas con alguna diversidad funcional, no tendríamos que estar batallando
por unos derechos, ni por una asistencia personal ajustada a las necesidades
individuales de cada persona. No es cuestión de presupuesto, el dinero se
imprime, sólo es un trozo de metal o de papel. Es cuestión de voluntad,
voluntad política y voluntad ciudadana, es cuestión de creer en las
capacidades, la dignidad y la libertad de las personas con diversidad
funcional.

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